Hoy desperté sintiéndome extraño. Era una sensación entre cansancio y aburrimiento, entre soledad y hastío, entre nostalgia y ganas de llorar. Conforme fue transcurriendo el día la sensación fue haciéndose más y más intensa; es casi la una de la mañana y aún no sé qué es lo que siento. Tal vez sea que la carga de todos esos sentimientos reprimidos ha salido a la superficie. Tal vez simplemente ya me cansé de estar solo y necesito de alguien a quién querer y que esté dispuesta a entregarse como yo quiero hacerlo.
Qué extraño es el ser humano. Se pasa la vida buscando ser feliz, buscando a alguien a quién amar, alguien a quién acompañar y que lo acompañe a lo largo de su vida, y en esa búsqueda del amor, de la felicidad, trata de llenar esa soledad con cosas superficiales, con momentos de placer, de un placer pasajero que, a final de cuentas lo único que hacen es volverlo más solitario.
Y a final de cuentas, qué diablos es la felicidad sino una colección de recuerdos y sensaciones. Qué es la felicidad si no un álbum fotográfico en donde vamos guardando los recuerdos y sensaciones para que, cuando no seamos felices podamos hojearlo y sonreír un poco.
¿Qué duele más? ¿Ser infeliz toda la vida o conocer la felicidad un momento y luego dejarla escapar? Esa pregunta he venido haciéndomela desde hace ya varios años y aún no he podido encontrarle respuesta. Unos dicen que duele más ser infeliz toda la vida, pero ¿cómo saber si uno no es feliz si nunca se ha conocido la felicidad? Y al contrario, si alguien conoce la felicidad aunque sea por un momento y luego la deja ir, al menos tiene la experiencia de haberla conocido y eso lo impulsa a ser feliz de nuevo. Así que, ¿qué duele más? Realmente no creo poder hallarle respuesta a esa pregunta nunca.
Siempre he creído que las cosas buenas son para el que espera. Un pensamiento bastante conveniente para alguien que tiene años sin conocer el amor correspondido pero, ¿ será verdad? ¿Acaso habrá alguien en alguna parte de este camino llamado vida que esté esperándome para hacerme feliz? ¿Llegará el momento en que mi camino se una con el de una mujer que como yo, esté buscando a una persona que esté dispuesta a entregarse en cuerpo y alma?
De todos los misterios de la vida, el amor al menos para mí es el más oscuro de todos. Caminando lo encuentras de repente, lo conoces un rato y después se va. Si sigues caminando tal vez lo encuentres de nuevo. Pero claro, siempre tiene una cara y un perfume diferente, sin embargo sabes que es él. El amor es como un libro, el cual comienzas a leer. Después de un tiempo dejas de leerlo y cuando vuelves a hacerlo, muchas cosas son nuevas, la historia sigue, pero poco a poco vas reconociéndolo como a la historia del libro y recuerdas lo que ya leíste.
El amor es como un niño tímido el cual es difícil que se haga tu amigo. Tienes que ir ganándotelo poco a poco. Habrá muchas veces que crees que ya lo tienes y, sin esperártelo huya de nuevo al escondite. Tienes que seguir intentándolo, una y otra vez. A veces es más difícil, a veces no tanto, pero siempre, siempre es desconfiado. Solo está esperando que tú lo descuides un poco, que no lo mimes o lo alimentes para que vuelva a su lugar preferido, al lado oscuro del corazón.
El lado oscuro del corazón es ese lugar en el corazón de todas las personas donde se esconden todos esos sentimientos de los que no tenemos control. El amor, el odio, el miedo, entre otros viven ahí. Al lado oscuro del corazón es ese lugar en donde uno no puede entrar, uno no lo conoce ni lo hará nunca. El lado oscuro del corazón es ese lugar en donde los misterios de la vida se dan cita, donde conversan y se ríen de nosotros los mortales. Es un gran casino en donde se juega y se sortea qué sentimiento extraño va a salir a jugar y a divertirse un poco con nosotros.
Y viéndolo desde ese punto de vista, la vida es un gran juego. Es una gran broma en donde nos la pasamos luchando por ser felices y lograr lo más posible, para que al llegar al final de ella te vayas tal y como llegaste, sin nada. Y entonces, ¿ de qué sirve la vida? ¿ De qué sirve preocuparse por encontrar el amor, la felicidad si al final de cuentas te quedas igual que al principio? Solo, igual de solo o tal vez más. Lo único que queda es ese enorme álbum que fuimos llenando durante el camino. Si, vamos a recordar, vamos a ver esas imágenes del pasado y a sonreír un poco. Tal vez sea ese el propósito de la vida, el tratar de llenar el álbum con la mayor cantidad de imágenes posibles para que al final de ella puedas sonreír y no te sientas tan solo. Tiene coherencia...
Tal pareciera que todos esos sentimientos decidieron venir a visitarme y a jugar un poco conmigo, y yo creo que se han divertido pues en lugar de visita parece que se han mudado a mi corazón y han decidido quedarse.
Hace algún tiempo, un amigo me hizo una pregunta que me hizo pensar muchas cosas acerca de mi vida “desamorosa”. Me preguntó que cómo me iba. Yo le dije que muy bien, que todo me estaba saliendo a pedir de boca y que casi era feliz. Fue entonces que mencionó su nombre. Ese “casi” tenía grabado su nombre en cada una de las cuatro letras de esa palabra y era por ella que yo no podía ser completamente feliz. Entonces me preguntó: ¿no será que el que está mal eres tú?- yo inmediatamente contesté que no, pero muy en el fondo sabía que no era cierto, o más bien que no estaba seguro que fuera cierto. ¿Acaso soy yo el que está mal?
¿ Acaso no soy la persona romántica, cariñosa y gentil que siempre creí ser y que esa sea la causa de mi actual situación?
De todos los misterios de la vida, el amor es el más oscuro de todos...
Somos una raza extraña, ansiamos amar aún cuando sabemos que cuando se ama se sufre. El verdadero amor no es de color de rosa como muchos lo pintan. Es dar el cuerpo y el alma sin esperar a cambio nada más que lo mismo. Es buscar la felicidad del ser amado para así ser felices nosotros.
El amor es la adicción total al ser amado. Es dejar de ser uno mismo para convertirse en parte del otro. El amor es compartir, es hablar, es reír, pero sobre todas las cosas, el amor es ser. Ser uno mismo y dejar ser al otro. Es ser feliz siendo simple y sencillamente tú, sin máscaras, sin poses, sin miedo a entregarse en cuerpo y mente sabiendo que la pareja hará lo mismo. El amor es igualdad, pero también es individualidad; el amor es compromiso, pero también libertad; el amor es búsqueda y hallazgo, es ceder, es tomar y es dar.
El amor es una colección de pequeños instantes. El amor no se alimenta de otra cosa que de detalles, cosas tal vez insignificantes, pequeñas como una sonrisa, una mirada, una nota en el parabrisas del carro. El amor se nutre de esperanzas, de sueños, pero también de cosas reales. Eso es lo que hace al amor “humano”. Al convertirse el amor en algo humano, en algo terreno, se vuelve un ser vivo con necesidades y aflicciones. Necesita que lo cuiden, que lo alimenten, que lo acompañen en su crecimiento. Y es ahí, precisamente ahí donde todos o casi todos nos equivocamos. Creemos que cuando el amor nos llegue todo será maravilloso; que sólo nos tenemos que sentar y esperar que el ser amado nos colme de alegría.
Al ser el amor humano, también como nosotros enferma y también como nosotros muere. Para que el amor sea de dos y para dos, es necesario mucho más que sólo decir “te quiero”.
Uno de los mayores defectos de nosotros los humanos es que casi siempre nuestra boca no está conectada a nuestra mente o nuestro corazón. Muchas veces decimos cosas que no pensamos o no sentimos, y eso a la larga puede ser muy perjudicial. El ser humano es tan maleable que a todo puede acostumbrarse, y es esa naturaleza flexible la que puede ser perjudicial. Si nos acostumbramos a usar la boca como un simple instrumento de comunicación, sin que ésta sea guiada por la mente o el corazón, alguien siempre sale herido, y casi siempre es la otra persona.
La frase “te quiero” es a mi parecer la frase más pesada que una boca puede pronunciar. Decir te quiero es la conclusión, la culminación de toda una serie de acciones, sensaciones y palabras COMPARTIDAS. El querer siempre será una reacción, una respuesta a un estímulo primero. Uno no puede querer a alguien per se, no hay tal cosa como el amor platónico, no existe. Puede existir un enamoramiento, el cual puede ser tan intenso que se confunda con el amor, pero el amor siempre es el resultado de una conjunción de elementos. Es por eso que el decir te quiero implica, o debería implicar tantas cosas; y es por eso que la boca no puede actuar por sí sola, siempre debe ser guiada.
El ser humano fue hecho tan perfectamente que se nos dio la capacidad de errar. El equivocarnos, muy al contrario de lo que se piensa, nos acerca a la capacidad máxima del ser: la perfección, o lo que es lo mismo, al “ no ser”. Me explico, para que un ser humano alcance su máxima capacidad, o sea la perfección, debe dejar de ser humano. Ningún ser material puede ser perfecto, y es ahí donde radica la perfección. Para poder llegar al estado de “ no ser”, se debe llegar a “ser” primero. Aprendemos de nuestros errores y nos convertimos en “más” siendo “menos”. Somos la gran paradoja de la naturaleza. Yo creo que eso es verdad, pues cada vez soy menos, pues me la paso equivocando, pero a la vez me voy sintiendo más y más... estúpido.
De todos los misterios de la vida, el amor es el más oscuro...
¿ Qué es lo que busca el hombre en su caminar por la vida?¿Riquezas?¿Triunfos?... ¡amor es lo que busca! De nada sirve la vida si no se ama y no se es amado. De nada sirven las riquezas, de nada sirven los triunfos si no se tiene amor. Para “no ser” se debe “ser” y para “ser” se debe amar primero. No se puede “ser” si no se ama, pues a eso venimos, a amar, a ser felices y a “ser” lo más que podamos.
Y entonces, ¿qué demonios soy yo? No siquiera “soy” porque no he encontrado el amor aún, y no he dejado de “ser” pues aún no “soy”; entonces ¿qué soy? Lo que soy es un imbécil que está diciendo una sarta de sandeces y se está haciendo líos él mismo.
Yo creo que mi problema radica en que sé que soy una persona muy especial. Soy guapo, interesante, tengo personalidad y soy inteligente; pero todo se me olvida cuando estoy con una mujer que me interesa. Me vuelvo sumiso, débil. Dejo de ser yo para convertirme en un ser complaciente. Y eso sería excelente de no ser porque a los humanos nos gusta sufrir. Si nos tratan bien, nos aburrimos. En cambio, si nos hacen llorar ahí estamos, detrás de esa persona como perritos falderos.
Todo sería más fácil si las cosas fueran como deben ser y no como son. Si fueran de esa manera ni siquiera estaría aquí hablando como merolico, lamentándome de mi mala estrella. En fin, no puedo hacer nada al respecto más que seguir buscando amar para poder ser, y buscando ser para, en consecuencia, dejar de ser.
Hoy desperté sintiéndome extraño. Y lo más extraño de todo es que aún ahora desconozco porqué me siento así. En mi casa me decían que era a causa de la luna, lunático- decían – eres un lunático. A veces creo que tenían razón. Todos los artistas somos raros. Somos volubles, cambiantes, impredecibles. Va con la gracia. Tal vez esa sea otra de las razones por las cuales estoy solo. Y estar solo no sería tan malo de no ser porque no hay nadie junto a ti. Estar solo es bueno, cuando uno lo desea. El problema es que yo estoy solo queriéndolo o no.
Un día alguien, me dijo que yo vivía de recuerdos; que añoraba el pasado y olvidaba el presente. ¿Cómo olvidar el pasado si en él fui feliz? ¿Cómo tratar de vivir en el presente si no existe desde que ella se fue? ¿Cómo vivir en un presente que sólo causa dolor y tristeza? Es difícil, muy difícil...
El recuerdo es lo único que me queda. No puedo arriesgarme a dejarlo ir como lo hice con ella. Se dice que la felicidad está en nosotros mismos, no en el exterior. ¿Cómo ser feliz en el interior si aún estoy reconstruyendo lo que ella destruyó? Yo ya no soy yo, soy fragmentos de ella y de mí; y eso precisamente es lo que me impide ser feliz, ser yo mismo.
Muchas veces me pregunté cuánto tiempo haría falta para poder olvidar su cara, su perfume, su risa. Muchas veces me pregunté cómo sería no recordar sus besos, sus ojos profundos y tiernos; esa voz delicada y suave, esas manos pequeñas y tersas, y todos esos defectos que solamente la hacían verse más perfecta.
Cuántas veces me hice esa pregunta y cuántas veces me fue imposible contestarla. Tantas que no sé ya cuántas. No sé si la amo, hasta ahora no he conocido el amor. Lo único que puedo decir es que estoy enamorado, profundamente enamorado de ella, o de su recuerdo para tal caso.
Varios años han pasado desde que la dejé ir. Varios años han pasado y aún me sigue doliendo. No sé ya qué es peor, el dolor de su partida o que esté ya tan acostumbrado a él que no quiera dejarlo.
Es tan extraño, ella probablemente ya no se acuerda de mí y yo aún sigo tan atado a su nombre y a su recuerdo. He vivido tanto tiempo con ella, que ella ya no lo es. Ha dejado de ser aquel ser humano y material y se ha convertido en algo irreal, etéreo, efímero y perfecto. Se ha convertido en un sueño inalcanzable, en una añoranza. Se convirtió en el sueño imposible del quijote; en aquel deseo imperecedero y en el ideal, en la utopía. Viviendo en mi dolor se despojó de sus ropas de carne y sangre para quedar en alma desnuda; se acercó a mí y me tomó en un abrazo que aún no termina. Ahora ella ya no es ella, es sólo un cuerpo vacío, pues su alma se quedó conmigo.
De todos los misterios de la vida, el amor, al menos para mí es el más oscuro de todos. No puedo decir lo que es, tal vez nunca pueda; a final de cuentas no importa realmente. Está aquí, en el aire, en las plantas, en el agua, en los animales. Está en mí, en mi piel, en mis venas, en mis poros, en cada una de mis células, en mis recuerdos y en cada una de las cosas que me conforman. No importa realmente saber qué es, pues el amor no se piensa, SE SIENTE.