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El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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lunes, 19 de diciembre de 2016

ÉRAMOS

Éramos dos buscando universos,
buscando maneras de volvernos eternos,
éramos del sinsabor y del amargo trago,
del sueño de amor, de la prosa y del verso.

Éramos de la noche y sus misterios
buscando maneras nuevas de soñar sueños nuevos,
éramos del ruido de la ciudad y de la calma del campo,
de las letras de sabiduría, de las de pasión y pesadía.

Éramos del verano, del acento callado,
de los días de calor y los besos apresurados.
Éramos del estío, de los días del viento y de frío,
de los besos tiernos y de los nombres que olvido.

Éramos uno, tal vez el mismo,
dos cabezas y un corazón,
dos cuerpos, un universo.

Éramos uno, tal vez el mismo,
canciones de amor, miradas de optimismo;
tus ganas de volar y mis ganas de salir del abismo.

éramos dos buscando universos,
buscando maneras, océanos, mareas;
éramos de los que se negaban a olvidar
para no volver a pisar el pantano.

Éramos dos, éramos uno, éramos fuego;
historias de mar y de andar, de risas y de lamentos.
Éramos dos, crisol y ataúd, final y comienzo;
éramos el desertor de una caricia a destiempo.

Éramos las ganas de amar, las ganas de llenarnos de caricias el cuerpo,
éramos las trades gris, las cobijas y los finales felices.
Éramos los besos, los abrazos, los deseos y los fracasos;
éramos las miradas perdidas en la inmensidad del deseo.

Éramos únicos, éramos nuestros;
éramos recuerdos de una ventisca que sopló entre tus cabellos;
éramos juntos, éramos fantásticos,
éramos los encuentros que nos guardamos.

Y tanto éramos,
que terminamos
por dejar de serlo.