Buscábamos calma
para desatar
nuestros más íntimos demonios.
Buscábamos calma
para eludir
aquellos deseos de huirnos.
Buscábamos calma.
Y yo seguía en la búsqueda de ti
en mis sueños,
en mis cotidianidades,
en mis desvelos.
Buscando aquello
que sólo se encuentra
después del trasiego.
Y quién más para brindarla,
para blandirla,
para crearla.
Calma a este desenfreno llamado amor.
Calma para deshacernos del temor
de encontrarnos en completa calma,
asiéndonos las manos,
el cuerpo, los despojos.
Calma, amor.
Dame tu calma.