Buscarnos en un sueño de mar,
en un vendaval, en un silencio;
buscarnos en un puño de sal,
en una caricia, en un capullo.
Buscarnos en el deseo inequívoco
de querer compartirnos el mundo,
intentando compartirnos libertad,
atándonos a un corazón desnudo.
Buscarnos en el tiempo,
buscarnos en el intento,
buscarnos en el ansia de sentirnos el cuerpo;
buscarnos en el incesante palpitar
de un alma, de un cuerpo, de un mismo rumbo.
Buscarnos en el entender
que hemos de encontrarnos
y hemos de amar
la piel,
el alma
y el intelecto
del otro y del uno.
Buscarnos, amor,
hasta encontrarnos.