Desnuda,
aquella mujer caminaba los confines de su habitación,
como desvistiendo soledades,
como desnudando vacíos,
como vistiéndose de pasión.
Y nada más parecía importar,
cuando tenía puesta la seda de su cuerpo
y no había nada más que cubriese su deseo.
Desnuda,
se contoneaba y acicalaba,
como destiñéndose las heridas
de un pasado que no acababa.
Y nada más parecía importar,
cuando sus dedos acariciaban
aquellos bordes de su alma,
tan expuesta, tan libre,
tan ansiosa de amar.
Desnuda,
desnuda por completo,
mostrándose al mundo en cueros,
dejándose mirar.
Y nada más importaba,
y nada más acontecía,
nada más que aquella guirnalda
que sobre sus sienes se cernía
e invitaba a devorar.
Desnuda de miedos,
desnuda de heridas,
desnuda de odios
e hipocresías.
Desnuda de silencios
y de palabras malditas,
desnuda de todo eso que lastimaba,
de todo eso que dolía.
Desnuda por completo,
desnuda por si llega,
desnuda con la esperanza
de ser vista como quimera,
como sueño,
como canción y cadera.
Desnuda del cuerpo,
desnuda de las ganas,
desnuda del deseo
de sentirse amada, querida, respetada.
Desnuda por completo,
por decisión, por deseo;
desnuda por afición
y por esas ganas de sentirse trofeo.
Desnuda,
desnuda por completo.
Ven, mujer;
desnúdame este deseo, también.
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.
Bienvenido.
El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...