Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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viernes, 22 de abril de 2016

PERDER

Perderse poco a poco, lentamente,
como perdiendo aquella soledad que no dejaba de doler,
aquella espina que se clavaba lentamente.

Perderse poco a poco,
a sorbos, a cucharadas,
como perdiéndose la oportunidad de olvidar
la razón que nos quitaba el sueño de madrugada.

Perderse entre los deseos,
que se transforman en los velos
que cubren las noches, los días, los anhelos.

Perderse en tu mirada,
en tu sonrisa,
en esa suavidad que inspiras,
que proyectas, que deslizas.

Perderse en esa sensación, en ese silencio,
en esas ganas de amarte de los pies hasta el cabello;
perderse en las claridades y en los momentos más negros,
como perdiéndose entre tus manos, entre tus hombros, en tu cuello.

Perderse en el amor,
en el deseo de encontrar destino en tu seno;
perderse en el clamor de una soledad que
llama a gritos tu desvelo.

Perderse en cada rincón
que guardan tus caderas,
que guarda tu espalda,
que guarda tu cielo.

Perderse en la canción que aún no escribimos,
que aún no entonamos,
que aún espero.

Perdernos, amor,
perdernos en el sueño,
intentando  acortar la distancia
entre mi boca y tu cuerpo.

Perdernos, amor,
perdernos en el verso,
en la prosa detallada
de un cuento que aún no cuento.

Perderte, perderme, perdernos;
perder toda fobia, todo terror, todo miedo;
perder el sinsabor de la soledad y el silencio.

Perderse,
como perdiendo;
como haciendo de esta pérdida
una ganancia, un éxito,
un encuentro.

Perderse, amor,
como quien se pierde por completo.
Eso.