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El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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miércoles, 4 de febrero de 2015

AQUELLO

Aquel instante, eternamente retratado en el alma.
Aquel instante en que besé por primera vez tu espalda.
Aquel poema de amor que se escribe con suspiros del corazón.
Aquel poema de noche, de día, de pasión no restringida.

Aquellas noches, aquellas vidas, aquellos besos, aquellas caricias.
Aquel amor que no se muere, aunque se me acabe la vida.
Aquella caricia de amor que se me queda impregnada,
aquella caricia del corazón, aquella caricia de mi amada.

Aquellos tú y yo que no se separaban, aunque se interpusiera la distancia.
Aquellos encuentros, aquellas veladas, aquellos sentimientos que se clavaban
y se enterraban y perforaban nuestra intensa pasión donada.

Aquellas noches de eterna luna llena,
que iluminaba el deseo de entregarnos el cuero, el corazón y el alma.
Aquellos días de noches que no terminaban hasta que el sol se metía en el alma.
Aquellos deseos de desearte, de tomarte de los cabellos y amarte el silencio de un suspiro estrecho. Aquellos sueños de noches de amor.

Aquellas casualidades planeadas, aquellos sueños concretados,
aquellas rimas suspiradas, aquellos amores amados. Tú y yo.
Aquellas noches de serena ambición que estallaban en reflejos de nosotros dos.
Aquellas noches en que la razón fallaba y dominaba el corazón.
Aquellas noches de ti que no se permitían más que amarte.

Aquellas noches que volvían, que se quedaban, que se marchaban y regresaban.
Aquellas noches de ti que nunca se fueron, porque te quedaste.
Aquellas noches de vida que no se permitían el lujo de olvidarse,
aquellas noches del corazón que permanecían en lo más alto del sueño.
Tú...