En cada ausencia una excusa,
En cada centímetro lejos una esperanza.
Descubríamos una consecuencia a cada razón olvidada,
Descubríamos a cada paso, un nuevo paso que aguardaba;
Descubríamos el sol con sólo mirarnos la mirada.
Y nos descubríamos los ojos,
Como quitándonos de ellos una mascada;
Como volviendo a nacer,
Como haciendo de tus ojos una guirnalda.
Y nos hacíamos una sola voz,
Voz de pasión, voz de noches estrelladas;
Voz que no deja de recitar canciones del alma.
Y yo te descubría y te volvía a amar,
Como amando tu eternidad
Y amando tu sensual mirada.
Y tú me descubrías, como deseándome amar,
Como amando mi poesía,
Como amando la luz de mi mirada.
Y así descubriéndonos,
nos hacíamos una sola voz y una sola mirada
Y nada nos podía separar,
nada se interponía a nuestra mirada.
Y así, descubriéndonos nos permitíamos ver,
Nos permitíamos sentir mucho más que sólo miradas,
Y yo estaba contigo, amándote en cada mirada.
Y así, nos hacíamos un solo ser,
Una sola luz, una sola mirada,
Y nos olvidábamos de todo,
Fundiendo nos en una mirada.
Te descubría,
Me descubrías,
Nos deshacíamos en miradas
Y yo te amaba...