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El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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domingo, 11 de septiembre de 2011

AMANDA

Estaba recordando aquellas tardes en Buenos Aires al lado de Amanda tomando mate y unas galletitas cuyo nombre a mi mente escapa.


¿A dónde habrá ido Amanda? Me dejó con el postre, con el mate, y con la escafandra.

Y se acabó el postre y también el mate, pero sigo teniendo el recuerdo de Amanda, y de aquellas tardes en Buenos Aires, agarrado de su falda.

¿A dónde fue Amanda? 

Amanda se fue por cigarrillos, la vi cuando me daba la espalda.

Y sigo recordando esas tardes en Buenos Aires, y los cabellos de Amanda; y esas galletitas que me sabían a soledad y a esperanza.

Y Amanda nunca regresó, más nunca realmente se fue; porque me queda el recuerdo de su té, de sus galletas y de su falda.

Y dejé de tomar mate, y esas galletitas, cuyo nombre a mi mente escapa; pero me queda el recuerdo de Amanda, y de sus ojos color esmeralda.

Gracias por el té, por las galletas, y por el recuerdo de tu espalda; gracias, Amanda por esa tarde, abrazado de tu falda.

Atrás quedó Buenos Aires, y con ella el recuerdo de Amanda; más me queda su bilé, su perfume y sus ojos esmeralda.