¿A dónde habrá ido Amanda? Me dejó con el postre, con el mate, y con la escafandra.
Y se acabó el postre y también el mate, pero sigo teniendo el recuerdo de Amanda, y de aquellas tardes en Buenos Aires, agarrado de su falda.
¿A dónde fue Amanda?
Amanda se fue por cigarrillos, la vi cuando me daba la espalda.
Y sigo recordando esas tardes en Buenos Aires, y los cabellos de Amanda; y esas galletitas que me sabían a soledad y a esperanza.
Y Amanda nunca regresó, más nunca realmente se fue; porque me queda el recuerdo de su té, de sus galletas y de su falda.
Y dejé de tomar mate, y esas galletitas, cuyo nombre a mi mente escapa; pero me queda el recuerdo de Amanda, y de sus ojos color esmeralda.
Gracias por el té, por las galletas, y por el recuerdo de tu espalda; gracias, Amanda por esa tarde, abrazado de tu falda.
Atrás quedó Buenos Aires, y con ella el recuerdo de Amanda; más me queda su bilé, su perfume y sus ojos esmeralda.