Anoche te vi de nuevo como llevo tantas noches haciéndolo. Volví a verte y, como llevo tantas noches haciéndolo, no supe qué hacer. No supe si debía hablarte, saludarte, platicarte lo que es de mí; o si debía tomarte entre mis brazos y besarte, y acariciarte tiernamente, y quitarte las telas que cubren tu cuerpo una por una, hasta dejarte desnuda del alma. No supe si debía simplemente hacer lo que he hecho hasta ahora; mirarte, a falta de una razón, o tal vez del valor de hacer alguna de las anteriores.
Anoche te vi de nuevo como llevo tantas noches haciéndolo. Volví a verte y, como llevo tantas noches haciéndolo, no supe qué hacer. Lo único que acerté a hacer fue mirarte. Mirarte, admirarte, observarte, contemplarte; apreciar cada uno de los detalles de perfección que conforman tu celestial belleza. Contemplar cada una de las facciones que hacen de tu cara un verdadero tributo a la belleza, a la perfección, a la estética, a lo sublime de un sueño, y a lo profundo de un suspiro.
Anoche te vi de nuevo como llevo tantas noches haciéndolo. Te vi como cada noche, radiante, hermosa, tan perfecta como una noche estrellada, como una luna llena, como una mar en calma. Anoche te vi de nuevo y sólo pude acertar a mirarte, a admirarte, a perderme en esa sublime belleza que sólo puedo comparar con un sueño de quimeras.
Anoche te vi de nuevo y, como llevo tantas noches haciéndolo, sólo pude quedarme ahí, viéndote y soñando con el día en que voltearás a verme tú a mí para poder de nuevo ser feliz...
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.
Bienvenido.
El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...