Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego que tu piel dejó ardiendo en mi piel, aún después de haber partido con el alba. Siento fuego que me quema, que me lastima, que aniquila la calma.
Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de los besos de tus labios que se clavan como dardos, dardos de fuego que se incrustan en mis labios, y me queman, y me duelen, y me vuelven un adicto de tus labios.
Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de ti, de tus caricias en la piel, en el corazón. Fuego que acaricia y que lastima; fuego que paraliza y que embriaga, que enamora y que se esparce, que se embebe y que me mata.
Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de ti, fuego de amor, de dolor y de desesperanza. Fuego de un amor que llegó sin aviso, de improviso y me robó toda voluntad, toda libertad, y las cambió por esta inmovilizante necesidad a tu castigo.
Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de un amor que cambió toda concepción de amor, toda idea previa de pasión; toda realidad pre-concebida, todo concepto de felicidad y de indivualidad.
Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego que sigue ardiendo impasible ante mis deseos, mi voluntad, mi sufrimiento, mi debilidad. Siento fuego de ti, mujer. Siento fuego que no se apaga, a pesar de lo que haga, de lo que piense, de lo que diga.
Fuego. Siento fuego en el alma.
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.
Bienvenido.
El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...