Volábamos,
entre notas de melancolía y días de alquitrán.
Volábamos como pidiéndole al destino una nueva aurora,
como deseando encontrarnos de nuevo,
por primera vez en esta vida.
Volábamos,
entre noches, entre días, entre sueños que no se cumplían.
Volábamos como pidiéndole a la vida una nueva semilla,
una nueva oportunidad de hacer las cosas bien,
por primera vez en esta vida.
Volábamos,
como volando entre viento, entre demora,
como volando entre los besos que nos dimos alguna vez,
como besándonos en un tiempo que no acaba,
en un eterno ahora.
Volábamos entre inviernos,
volábamos entre auroras,
volábamos entre los besos que no nos dimos,
entre las caricias que reprimimos,
entre los sueños que se rompieron
en una canción de ilusión que desapareció
una mañana, una amarga hora.
Y volábamos,
como cediendo nuestro espacio material
al vacío de una vacía soledad.
Volábamos como deseando terminar con una historia,
con un vendaval.
Volábamos,
estrechando nuestras alas de deseo,
alimentando nuestros anhelos,
despertando ilusiones de que algún día,
alguna noche nos encontremos,
alguna noche de enero.
Volábamos,
aunque separados,
volábamos en el mismo cielo.
Y algún día habríamos de encontrarnos,
de reencontrarnos en esta vida,
por encima del aguacero.
Volábamos,
surcando penas y soledades,
sabiendo que un día nos encontraríamos
y todo sería perfecto... de nuevo.
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.