La noche te imaginaba,
como imaginando una estrella,
como haciendo coincidir cielo y tierra.
La noche te imaginaba,
como despertando sueños y esperanzas,
como haciendo rescindir miedos y heridas del alma.
La noche te imaginaba,
y te imaginaba yo también,
como visitándote,
como besándote el alma.
La noche te imaginaba,
y te imaginaba yo también,
como haciéndote presente,
como robándome la calma.
Ambos te imaginábamos,
ambos te veíamos,
ambos te esperábamos.
Ambos soñábamos con curar
heridas de antiguos amores,
de amores de antaño.
Ambos deseábamos tenerte cerca,
yo quería estar cerca de ti,
la noche te quería para ella.
Y ambos terminábamos
por coincidir en añorarte...
y mirarte apenas.
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.
domingo, 24 de febrero de 2013
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Muy malo, muy malo porque el problema no está en ella, es en el castigo que te impones a vivir, ella son tus espectros, cuando ella es tu verso,el que te falta escribir con todos tus besos...
ResponderEliminarMe gustan tus poemas y me gustas tú
A veces, uno tiene que hacerse de fantasmas para llenar sus letras de sentimientos, otras veces se nos imponen, y otras más, son el híbrido de ambos.
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