Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

Visitantes

Seguidores

jueves, 20 de septiembre de 2012

HABITÁBAMOS

Habitábamos los confines del alma,
escudriñando las esquinas vacías de un algo que parecía no aparecer,
que parecía desaparecer en humaredas de noches sin olvido.

Habitábamos las paredes del sueño,
recorriendo entre versos vacíos de un algo que parecía no aparecer,
que parecía desaparecer entre ráfagas de un viento que anunciaba
tardes de olvido.

Habitábamos los resquicios del corazón,
descubriendo entre pasos vacíos de un algo que parecía no aparecer,
que parecía desvanecerse entre las grietas de los silencios de un olvido.

Habitábamos un lugar inexistente,
habitábamos un lugar imaginario,
habitábamos un lugar en el que no se separaban nuestras manos.

Habitabas mi cuerpo,
habitaba tus escaños,
habitabas mis miedos,
habitaba tus encantos.

Habitábamos la suave esencia de un amor
que nació con el despertar de los años,
Habitábamos el dulce aroma de un amor
que desconocía tiempo, lugar, cuerpo, pasados.

Habitábamos nuestro propio tiempo,
habitábamos nuestro propio lugar,
habitábamos nuestro propio  cuerpo,
habitábamos nuestro propio pasado.

Y nos habitábamos,
nos vivíamos de una forma especial,
diferente a los demás, a los extraños.

Y nos habitábamos,
y nos queríamos,
y nos vivíamos
viviendo separados.

Y habitábamos estos cuerpos finitos,
estos rostros, estos pasados.
Y habitábamos un sentimiento
que traspasaba fronteras,
tiempo, cuerpo y amores destronados.

Y así, nos habitábamos,
habitando un amor que
vivía entre cuentos y hábitos,
entre rutina y sorpresa,
entre días de ternura,
entre noches de pasión.

Y así, habitándonos, vivíamos,
reíamos, soñábamos
con tiempos de habitarnos el cuerpo
de la misma forma en que nos habitamos
el tiempo.

Habítame, mujer.
habítame las noches y los días,
habítame las palabras y los silencios,
habítame las ganas de decir te quiero
cada día hasta que olvidemos
qué día es, qué año es, que vida estamos
habitando.

Habítame siempre, mujer.
habítame...


martes, 18 de septiembre de 2012

CAMINÁBAMOS

Caminábamos como perdidos,
como dando tumbos,
como no sabiendo a dónde íbamos.

Caminábamos sin rumbo,
sin dirección,
sin viento,
sin camino.

Caminábamos como sin saber a dónde dirigirnos,
como sin saber quiénes éramos,
como sin saber qué queríamos.

Caminábamos,
nos movíamos,
nos cruzábamos.

Caminábamos
y no nos veíamos,
y no sabíamos,
y nos intuíamos.

Caminábamos
sin vernos,
sin oírnos,
sin tocarnos.
Y nos presentíamos...

Caminábamos como buscándonos.
caminábamos.

Caminábamos como buscándonos,
como sintiéndonos,
como tratando de cumplir un  destino impuesto,
elegido, encontrado.

Caminábamos,
caminabas,
caminaba.

Y te miraba,
y te veía,
y te observaba.
Y te sentía tan mía como el alba.

Y caminaba...

Y me mirabas,
y me veías,
y e observabas.
Y me sentías tan tuyo como el alba.

Y caminabas...

Y de esta inusitada manera,
y caminándonos el mundo,
el día,
el camino,
nos encontraba el destino.

Y volvíamos a unirnos,
al final del camino,
en un soplo de amor que recorría caminos.

Y caminábamos de nuevo,
unidos,
atados por un lazo llamado camino,
el mismo camino de hace tantas vidas.

Y caminábamos...