De cuando en cuando te
sueño,
así, como no queriendo.
De cuando en cuando lamento no estar ahí,
en tu desencanto.
De cuando en cuando te añoro,
te ansío, te desespero.
De cuando en cuando lamento no estar ahí,
en tu desenfreno.
De cuando en cuando te acaricio,
como se acaricia un astro.
De cuando en cuando te equivoco,
te confundo, te relato.
De cuando en cuando pierdo piso,
y me siento a mirarte, tesoro.
De cuando en cuando te amo,
te adoro, te idolatro;
de cuando en cuando te beso la piel
que un día me guardé en el arrebato.
De cuando en cuando, mujer,
te nombro, te pronuncio, te verso.
De cuando en cuando te canto,
y lamento no estar ahí,
recargado en tu regazo.
De
cuando en cuando te olvido,
o
intento olvidar tu encanto.
y
no te olvido, y no te amo,
y
no te espero sentado en el pasto.
De
cuando en cuando estás conmigo,
abrazándome
el silencio del saco.
De
cuando en cuando me vuelvo a ausentar
de
mí, de ti, de nuestros años.
Y
de cuando en cuando todo vuelve a empezar,
y
de nuevo te amo y te olvido,
y
te añoro, y me lleva el desencanto.
Y
una vez más te verso, te nombro, te canto.
De
vez en cuando, mujer;
sólo
de vez en cuando...