Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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viernes, 9 de diciembre de 2011

PALABRAS


Palabra. Amor. Ilusión. Encanto.
La palabra que me quedó, después de que se fue tu paso.
La palabra de nosotros dos, cuando nosotros dos éramos canto.
La palabra que te trae, que te regresa a mi lado. La palabra que te alejó, que se llevó mi llanto.
La palabra que me golpeó con todo su desencanto. La palabra que me orilló a decir palabras que duelen tanto.
La palabra, la bendita palabra de nuestro encanto, de nuestro encuentro, de nuestro llanto.
La palabra que no se pronuncia, más se dice tanto.
La palabra que yace debajo de la piel, debajo de las uñas de las manos, debajo del alma.
La palabra de nuestro adiós, de nuestro amor, de nuestro hola.

La palabra de nosotros dos. La palabra de nuestro aliento y nuestra demora.
La palabra que te di. La palabra que nunca diste. La palabra que volverá a repetir este camino sin directrices.
La palabra que yace en el fondo del alma. La palabra que te nombra, que te llama, que te añora.
La palabra de ti, de tus sienes, de tu seno, de tu aurora. La palabra de mí, de mi fuerza, de mi temor, de mi desazón.

La palabra que no te dije, la que te digo tanto ahora. La palabra de nuestro tiempo, de nuestro amor, de nuestra hora.
La palabra. Mi palabra. Mi sueño. Mi alegría a deshora.
La palabra que quiero escuchar de tus labios. La palabra que los míos tanto han pronunciado.
La palabra de una caricia, de una ola; palabra de arena, de zozobra.
La palabra de una soledad acompañada. La palabra de una soledad, sola.

La palabra que yace en la sombra de un silencio. La palabra que yace en tus labios, en tu incienso.
La palabra de tus misterios y tus verdades, de tus caricias, de tus ideales.
La palabra de ti y de mí, de nosotros. La palabra de nuestros días de Agosto.
La palabra que yace desnuda en la alcoba, en la mente, en los recuerdos de noches de zozobra.
La palabra que no es palabra hasta que te menciona.

La palabra que flota en el aire, en los suspiros, en las nubes, en los sueños construidos. Palabras de arena de castillos, de naipes, de ti.
La palabra en la boca, en la pluma, en la almohada. La palabra que crea, recrea, alimenta. Palabra de tus horas de sal, de tormenta.
La palabra, muda, sorda, ciega. La palabra que se asoma, que despierta. La palabra que te nombra y se ilumina, que se llena de ilusión y vida

La palabra yace, desnuda en mi mente; como yaces tú en mis sueños de repente.
La palabra yace, inerte, inmóvil, expectante bajo las uñas de los dedos de las manos, bajo las pestañas, bajo el ombligo, bajo los labios.
La palabra yace debajo de la piel, para de vez en cuando ser expulsada por suspiros, por deseos, por besos de miel.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

EXTRAÑA

Me gusta nombrarte extraña,
Me gusta extrañar tu nombre;
me gusta acariciar tu espalda,
O su imagen en mi mente.

Me gusta nombrarte extraña,
Aunque te ame más que la noche,
Me gusta abrazar tu cuerpo y tu alma,
E imaginarte haciéndome un reproche.

Me gusta nombrarte extraña,
Aunque te conozca más que a mi palma,
Me gusta compartir mis sueños contigo,
O con ese peluche en mi cama.

Me gusta nombrarte extraña,
Me gusta adorar tu todo,
Ese conjunto de alma y soledad
De alegría y decoro.

Me gusta nombrarte extraña,
Me gusta nombrarte,
Tenerte en los labios constantemente,
Para que no seas más una extraña.

martes, 6 de diciembre de 2011

DÍAS GRISES

Pocas cosas me gustan más que los días fríos y nublados. Esos días en que todo es gris y el corazón adquiere un humor especial, un humoR nostálgico. Pocas cosas me gustan más que recordarte en estos días, en días como hoy en los que tu nombre parece ser repetido por cada una de las gotas de lluvia, por cada uno de los árboles mecidos por el viento, por cada una de las nubes que se empeñan en recordarme que me es imposible olvidarte, olvidar tu cuerpo.

Pocas cosas me gustan más que tú, que tu nombre, que tu cuerpo. Pocas cosas me gustan más que acurrucarme contigo en la cama y mirar películas en frías mañanas. Pocas cosas me gustan más que acariciarte, acariciar tu cara y pasar mis manos por tu cabello o por tu espalda. Pocas cosas me gustan más que tú; aunque ya no estés conmigo, aunque te hayas ido, aunque te empeñes en no hacerte presente; toda tu esencia, todo tu recuerdo, todo tu aroma, todo lo demás que no te llevaste está aquí.

Pocas cosas me gustan más que recordarte. Tal vez me guste más recordarte así, a la distancia y en el tiempo, porque has adquirido un tinte de diosa, de musa, de sueño inalcanzable. Y eso te convierte en algo más, algo mucho más que verdadero.

Pocas cosas me gustan más que los días fríos y nublados como hoy, pues estos días me hacen ver que te llevo tan clavada que no hay nada que puedan hacer tú, el tiempo o la distancia para arrancarte de mi lado. Estás aquí, tan presente que no te has marchado. Estás aquí, tan presente que casi puedo sentir tu mano rozándome el sentimiento, el alma, el contorno del tiempo.

Pocas cosas me gustan más que los días como hoy; entre esas cosas estás tú, o tu recuerdo y este necio sentimiento que se ha quedado en tu lugar. Y aquí estás, a través de la distancia y el tiempo. Y aquí estarás hasta el día en que la lluvia se lleve tu recuerdo, y sólo quede el sentimiento, el cual no morirá. Y sé bien que algún día, en esta vida o en la siguiente, o en las demás nos volveremos a encontrar para hacer estos sueños realidad una vez más.

Mientras tanto te espero, sintiéndote en el frío del invierno, mirándote en las hojas de los árboles meciéndose al viento, y escuchándolas nombrarte mientras la lluvia me empapa de tu cuerpo; o del recuerdo de éste, que no es tan diferente...