Palabra. Amor. Ilusión. Encanto.
La palabra que me quedó, después de que se fue tu paso.
La palabra de nosotros dos, cuando nosotros dos éramos canto.
La palabra que te trae, que te regresa a mi lado. La palabra que te
alejó, que se llevó mi llanto.
La palabra que me golpeó con todo su desencanto. La palabra que me
orilló a decir palabras que duelen tanto.
La palabra, la bendita palabra de nuestro encanto, de nuestro encuentro,
de nuestro llanto.
La palabra que no se pronuncia, más se dice tanto.
La palabra que yace debajo de la piel, debajo de las uñas de las manos,
debajo del alma.
La palabra de nuestro adiós, de nuestro amor, de nuestro hola.
La palabra de nosotros dos. La palabra de nuestro aliento y nuestra
demora.
La palabra que te di. La palabra que nunca diste. La palabra que volverá
a repetir este camino sin directrices.
La palabra que yace en el fondo del alma. La palabra que te nombra, que
te llama, que te añora.
La palabra de ti, de tus sienes, de tu seno, de tu aurora. La palabra de
mí, de mi fuerza, de mi temor, de mi desazón.
La palabra que no te dije, la que te digo tanto ahora. La palabra de
nuestro tiempo, de nuestro amor, de nuestra hora.
La palabra. Mi palabra. Mi sueño. Mi alegría a deshora.
La palabra que quiero escuchar de tus labios. La palabra que los míos
tanto han pronunciado.
La palabra de una caricia, de una ola; palabra de arena, de zozobra.
La palabra de una soledad acompañada. La palabra de una soledad, sola.
La palabra que yace en la sombra de un silencio. La palabra que yace en
tus labios, en tu incienso.
La palabra de tus misterios y tus verdades, de tus caricias, de tus
ideales.
La palabra de ti y de mí, de nosotros. La palabra de nuestros días de
Agosto.
La palabra que yace desnuda en la alcoba, en la mente, en los recuerdos
de noches de zozobra.
La palabra que no es palabra hasta que te menciona.
La palabra que flota en el aire, en los suspiros, en las nubes, en los
sueños construidos. Palabras de arena de castillos, de naipes, de ti.
La palabra en la boca, en la pluma, en la almohada. La palabra que crea,
recrea, alimenta. Palabra de tus horas de sal, de tormenta.
La palabra, muda, sorda, ciega. La palabra que se asoma, que despierta.
La palabra que te nombra y se ilumina, que se llena de ilusión y vida
La palabra yace, desnuda en mi mente; como yaces tú en mis sueños de
repente.
La palabra yace, inerte, inmóvil, expectante bajo las uñas de los dedos
de las manos, bajo las pestañas, bajo el ombligo, bajo los labios.
La palabra yace debajo de la piel, para de vez en cuando ser expulsada
por suspiros, por deseos, por besos de miel.