Mis labios saben a ti,
mis manos huelen a ti,
mis ojos aún no terminan de verte
porque están llenos de ti.
Tú,
toda tú,
completa,
tú.
Pues aún tengo
tu olor en el cuerpo,
pegado,
impregnado.
Todo me sabe a ti,
a tu dulce sabor a almizcle y a miel;
a alma y a piel;
a alas de ángel y a caricias a granel.
Mis labios saben a ti,
mis manos huelen a ti,
mis ojos aún no terminan de verte
porque están llenos de ti.
Mis labios,
mis manos,
mis ojos,
mi cuerpo;
todo mi ser lleno,
repleto,
desbordante de ti.
Sé a ti,
huelo a ti,
sentimiento de ti
en mí, en mi ser,
en mi corazón,
en el alma,
en el cuerpo.
Ojos, nariz,boca,
mejillas, cuello, pecho;
abdomen, piernas, todo cubierto.
Todo lleno, impregnado,
rodeado, atravesado;
todo de ti.
Mis labios,
mis manos,
mis ojos,
mi cuerpo;
todo mi ser lleno,
repleto,
desbordante de ti.
El lenguaje de mi alma. Amor, dolor, nostalgia, esperanza. Simplemente, sueños...Sueños Insurrectos.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
SÓLO TÚ
No hay silencio que esconda tu voz,
no existe ausencia que te aleje;
no hay imagen que te opaque,
ni sensación que te minimice.
No hay dolor que me persuada
de tenerte en la mirada,
de nombrarte sin tenerte,
que querer sin abrazarte.
No existe más nada
que el sabor de tu sabor,
que el calor de tu mirada,
que la dulzura de tu olor.
No existe ya más nada,
nada más que tu amor,
que tu voz de madrugada;
que el delirio de ti, amor.
No hay más,
ya no hay nada;
ya no queda más que tu mirada
descubriéndome cada mañana.
No hay nada,
nada más;
sólo tú, mujer;
sólo tu espalda.
No existe más nada
que el sabor de tu sabor,
que el calor de tu mirada,
que la dulzura de tu olor.
No existe ya más nada,
nada más que tu amor,
que tu voz de madrugada;
que el delirio de ti, amor.
No hay más nada,
sólo tú...
no existe ausencia que te aleje;
no hay imagen que te opaque,
ni sensación que te minimice.
No hay dolor que me persuada
de tenerte en la mirada,
de nombrarte sin tenerte,
que querer sin abrazarte.
No existe más nada
que el sabor de tu sabor,
que el calor de tu mirada,
que la dulzura de tu olor.
No existe ya más nada,
nada más que tu amor,
que tu voz de madrugada;
que el delirio de ti, amor.
No hay más,
ya no hay nada;
ya no queda más que tu mirada
descubriéndome cada mañana.
No hay nada,
nada más;
sólo tú, mujer;
sólo tu espalda.
No existe más nada
que el sabor de tu sabor,
que el calor de tu mirada,
que la dulzura de tu olor.
No existe ya más nada,
nada más que tu amor,
que tu voz de madrugada;
que el delirio de ti, amor.
No hay más nada,
sólo tú...
domingo, 11 de septiembre de 2011
AMANDA
Estaba recordando aquellas tardes en Buenos Aires al lado de Amanda tomando mate y unas galletitas cuyo nombre a mi mente escapa.
¿A dónde habrá ido Amanda? Me dejó con el postre, con el mate, y con la escafandra.
Y se acabó el postre y también el mate, pero sigo teniendo el recuerdo de Amanda, y de aquellas tardes en Buenos Aires, agarrado de su falda.
¿A dónde fue Amanda?
Amanda se fue por cigarrillos, la vi cuando me daba la espalda.
Y sigo recordando esas tardes en Buenos Aires, y los cabellos de Amanda; y esas galletitas que me sabían a soledad y a esperanza.
Y Amanda nunca regresó, más nunca realmente se fue; porque me queda el recuerdo de su té, de sus galletas y de su falda.
Y dejé de tomar mate, y esas galletitas, cuyo nombre a mi mente escapa; pero me queda el recuerdo de Amanda, y de sus ojos color esmeralda.
Gracias por el té, por las galletas, y por el recuerdo de tu espalda; gracias, Amanda por esa tarde, abrazado de tu falda.
Atrás quedó Buenos Aires, y con ella el recuerdo de Amanda; más me queda su bilé, su perfume y sus ojos esmeralda.
SIN QUERER
Sin querer te cuelas por los oídos, por los ojos, por los cinco sentidos.
Sin querer te llevo dentro y desde dentro me das abrigo.
Sin querer te abrazo, sin querer estoy contigo;
sin querer me alimentas y me das de beber de tu amargo vino.
Sin querer, te quiero. Sin querer soy tu amigo;
sin querer te pienso, y sin querer río contigo.
Sin querer me haces falta, sin querer te necesito;
sin querer te extraño, y este extraño necesita tu cariño.
Y es que tantas cosas pasan
cuando estoy contigo,
que no queriendo, me enamoro,
y no queriendo me tienes contigo.
Y es que tantas cosas pasan
desde que estás en mi camino,
que el sentimiento abrasa,
incendia, quema los sentidos.
Sin querer, te siento,
te siento tan adentro, amor mío;
que el sentimiento abruma,
aturde, confunde el camino.
Sin querer, te quiero,
sin querer, soy tu amigo;
sin querer, te pienso
y sin querer, sueño contigo.
Sin querer, te pienso, y sin querer, sueño contigo.
Sin querer, me dueles;
sin querer, me quitas el alivio.
Sin querer, te alejas; te vas, me dejas vacío.
Y es que tantas cosas pasan, si no estás conmigo,
que el sonido se hace silencio, y el silencio mata este cariño.
Y es que tantas cosas pasan desde que no estás conmigo,
que el sentimiento se transforma, se corrompe, se vuelve mi enemigo.
Y todo pasa sin querer,
todo nace de un querer no querido,
y aquí estoy, queriendo no querer,
y amándote con todo el corazón, amor mío.
Y sólo quiero quererte
y que me quieras
sin querer,
ángel, mujer, dulce castigo.
Sin querer te llevo dentro y desde dentro me das abrigo.
Sin querer te abrazo, sin querer estoy contigo;
sin querer me alimentas y me das de beber de tu amargo vino.
Sin querer, te quiero. Sin querer soy tu amigo;
sin querer te pienso, y sin querer río contigo.
Sin querer me haces falta, sin querer te necesito;
sin querer te extraño, y este extraño necesita tu cariño.
Y es que tantas cosas pasan
cuando estoy contigo,
que no queriendo, me enamoro,
y no queriendo me tienes contigo.
Y es que tantas cosas pasan
desde que estás en mi camino,
que el sentimiento abrasa,
incendia, quema los sentidos.
Sin querer, te siento,
te siento tan adentro, amor mío;
que el sentimiento abruma,
aturde, confunde el camino.
Sin querer, te quiero,
sin querer, soy tu amigo;
sin querer, te pienso
y sin querer, sueño contigo.
Sin querer, te pienso, y sin querer, sueño contigo.
Sin querer, me dueles;
sin querer, me quitas el alivio.
Sin querer, te alejas; te vas, me dejas vacío.
Y es que tantas cosas pasan, si no estás conmigo,
que el sonido se hace silencio, y el silencio mata este cariño.
Y es que tantas cosas pasan desde que no estás conmigo,
que el sentimiento se transforma, se corrompe, se vuelve mi enemigo.
Y todo pasa sin querer,
todo nace de un querer no querido,
y aquí estoy, queriendo no querer,
y amándote con todo el corazón, amor mío.
Y sólo quiero quererte
y que me quieras
sin querer,
ángel, mujer, dulce castigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)