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El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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martes, 12 de abril de 2011

AMOR Y DOLOR

Después de todo, no es tan malo. Amar, perder la razón, tener el corazón destrozado, volver a amar. Todo es parte de esta rueda de la fortuna llamada vida, en donde todo gira y gira. A veces estamos arriba, y a veces estamos abajo; pero invariablemente, inevitablemente, irremediablemente todo cambia todo el tiempo. Después de todo, no es tan malo. El secreto radica en entender que habiendo amor, siempre habrá dolor, y del dolor obtendremos una enseñanza.

Y después de todo y pensándolo bien, el amor no sería lo que es si no existiera el dolor. Es la manera en que la vida encuentra un equilibrio -como siempre lo hace- para hacer que las cosas que verdaderamente valen la pena, verdaderamente la valgan. Es decir, si el amor siempre fuera placentero, poco a poco la gente haría lo que está en nuestra naturaleza hacer: acostumbrarse a las cosas. El amor tiene que doler para ser memorable, de otra manera se diluye, se degrada, se muere.

El dolor es la otra cara del amor. No hay uno sin el otro; no hay otro sin el uno. Se complementan, se contraponen, se repelen, y sin embargo son la misma cosa, en diferentes circunstancias. Uno es la consecuencia del otro. El dolor nos hace apreciar al amor; nos hace ver que en realidad es importante, que es valioso, que es lo que debe ser: una experiencia memorable, intensa.

Y después de todo, el dolor no es tan malo, una vez que te acostumbras a él. No es placentero, obviamente; pero se le puede llegar a apreciar el sabor. El dolor no es malo; es la evidencia de que algo ha valido la pena.

 Después de todo, no es tan malo. Amar, perder la razón, tener el corazón destrozado, volver a amar. Todo vale la pena. Cada detalle, cada palabra, cada pequeña caricia, cada lágrima derramada, cada dolor en el alma. Todo vale la pena. Todo...

lunes, 11 de abril de 2011

IRRESISTIBLE

Te encuentro sencillamente irresistible. 
Tu cabello, hermosa cascada de oro e incienso, que de día vuela alborotada y de noche cae sobre mi pecho. 
Tus ojos, espejos de tu alma que reflejan tanto amor, tanta ilusión, tantos sueños. 
Tu boca, pozo de pasiones, pozo de deseos; fuente de música, de risa y de destinos.

Te encuentro sencillamente irresistible.
Tu cuello, suave depositario de besos, de hermosos olores y exóticos adornos. 
Tus pechos, montañas de belleza ilimitada, de sensualidad inusitada y ternura de caricias bajo el alba. 
Tu vientre, valle por donde corren ríos de amores, caminos que conducen al puerto prometido.

Te encuentro sencillamente irresistible.
Tus piernas, columnas de marfil que enmarcan y embellecen la puerta de tu templo, 
en donde tantas veces me pierdo, y tantas veces me encuentro.
Tus pies, minúsculos medios de transporte, que denotan suavidad e invitan a tocarlos, frotarlos, besarlos, acariciarlos. 

Te encuentro, te pierdo, me encuentro y en ti me pierdo. 
Perfección andando, angel sin alas que satisface todos mis sueños. 
Verdad alada, mujer de ensueño, compañera tan deseada, amante sin freno. 
Te encuentro, te encuentro sencillamente irresistible...

TE ENCUENTRO

Te encuentro entre papeles viejos y arrumbados, te encuentro. 
Entre recuerdos dolorosos, y entre recuerdos perfectos.Te encuentro.
Entre canciones del pasado, entre cartas que huelen a añejo.Te encuentro.

 Te encuentro. Y no te dejas encontrar; al menos no del todo. 
Y aún así, te encuentro; entre los sentimientos más sublimes, 
entre lo etéreo y lo perfecto.

Te encuentro.
Y te admiro de nuevo,
y te adoro, y te siento dentro.

Te encuentro y todo regresa a la normalidad.
Y todo vuelve a ser bueno,y todo regresa a ser perfecto. 
Y te encuentro.Y te vas. Y te esfumas en el viento. 
Y ya no te veo más. Y ya no te encuentro. 
Y me pongo a llorar este triste desencuentro,
y este sentimiento a soledad y este dejo de resentimiento.

Y de nuevo te encuentro escondida en mi soledad 
y en el fondo del recuerdo. 
Y entonces, no lloro más; 
y entonces nada más importa.
Te encuentro de nuevo 
y lo demás, lo demás está de sobra.