Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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sábado, 20 de mayo de 2017

JUGAR A AMARTE

Me gusta jugar a amarte,
jugar a besarte el cuerpo.
Me gusta jugar a desnudarte,
jugar volar,
a que te hago tocar el cielo.

Me gusta jugar a amarte,
jugar a que puedo acariciar tu pelo;
jugar a quitarte la calma,
mientras mis dedos juegan a tocarte el deseo.

Me gusta jugar a amarte,
jugando a ser,
jugando a estar,
jugando a imaginar que te tengo.

Pues me he cansado de tanta soledad,
me he cansado de tanta eternidad sin tus besos;
pues me he cansado de obligar a estas manos
a limitarse a sólo escribirte versos.

Me gusta jugar a amarte,
amándote en soledad,
amándote en silencio;
amando los deseos de volar,
de llenarte el alma,
el corazón, el cuerpo.

Me gusta jugar a amarte,
jugar a que te puedo abrazar;
llenarte el cuello de mi aliento,
los hombros, la espalda,
la mirada, la ansiedad.

Me gusta jugar a amarte,
aunque amarte no sea un juego;
aunque sólo desee amarte de verdad,
haciendo realidad cada anhelo;
haciendo realidad cada beso,
cada abrazo,
cada anhelo de amar.

Me gusta jugar a amarte;
ven, vamos a jugar.

jueves, 18 de mayo de 2017

DESNUDA

Desnuda,
aquella mujer caminaba los confines de su habitación,
como desvistiendo soledades,
como desnudando vacíos,
como vistiéndose de pasión.

Y nada más parecía importar,
cuando tenía puesta la seda de su cuerpo
y no había nada más que cubriese su deseo.

Desnuda,
se contoneaba y acicalaba,
como destiñéndose las heridas
de un pasado que no acababa.

Y nada más parecía importar,
cuando sus dedos acariciaban
aquellos bordes de su alma,
tan expuesta, tan libre,
tan ansiosa de amar.

Desnuda,
desnuda por completo,
mostrándose al mundo  en cueros,
dejándose mirar.

Y nada más importaba,
y nada más acontecía,
nada más que aquella guirnalda
que sobre sus sienes se cernía
e invitaba a devorar.

Desnuda de miedos,
desnuda de heridas,
desnuda de odios
e hipocresías.

Desnuda de silencios
y de palabras malditas,
desnuda de todo eso que lastimaba,
de todo eso que dolía.

Desnuda por completo,
desnuda por si llega,
desnuda con la esperanza
de ser vista como quimera,
como sueño,
como canción y cadera.

Desnuda del cuerpo,
desnuda de las ganas,
desnuda del deseo
de sentirse amada, querida, respetada.

Desnuda por completo,
por decisión, por deseo;
desnuda por afición
y por esas ganas de sentirse trofeo.

Desnuda,
desnuda por completo.

Ven, mujer;
desnúdame este deseo, también.

viernes, 12 de mayo de 2017

AQUELLO

Aquellos sinsabores 
tan llenos de olvido,
tan llenos de dolor,
tan llenos de vacío.

Aquellos corazones 
tan deseosos de amar,
que llenos de verdad
se adentraban, 
se arriesgaban, 
sin razón y sin motivo.

Aquellas ganas de abrazar,
que tanto se clavaban en el ombligo,
que buscando un corazón,
no encontraban mayor maldición 
que no tener el amor consigo.

Aquellos inviernos,
aquellos parajes desiertos,
aquellos veranos,
aquellos corazones sin dueño.

Aquel silencio avasallador que no se iba 
aunque nos muriéramos de miedo;
aquel intento,
aquel clamor,
aquella pasión sin freno.

Aquel instante de amor
que se empeñaba en no llegar,
que por buscarle realidad, 
nos confinaba a vivir en un sueño.

Aquel destino,
aquel fervor, 
aquel sentir sin creerlo.

Aquel momento,
aquel color,
aquel vestido en el suelo.

Historias de un soñador
que moría amando sin saberlo,
aquella triste canción,
aquella melancolía, 
aquella guirnalda en el pelo.

Aquel volver inerte,
aquel no poder verte,
aquella tribulación,
aquel desazón,
aquel murmullo impertinente.

Aquel detalle,
aquella maldita separación,
aquel paraje
que causaba tanta conmoción.

Aquel perdido equipaje
que nunca encontró devolución,
aquella sensación
de permanecer sin quedarse.

Aquella historia de amor
que nunca vino y nunca fue,
mas se quedó sin tener más amor 
que el que había en el aire. 

jueves, 27 de abril de 2017

COMO OLVIDANDO

Aletargados,
aquellos sueños parecían volverse lejanos,
como mar revuelta,
como paraje helado;
como aquella afrenta que nunca dejó nuestro lado.

Y el viento les llevaba,
como llevándoles al pasado,
como haciéndoles dimitir,
como causándoles daño.

Y yo te volvía a sentir,
sintiendo que no había más
más allá de lo alguna vez añorado.

Y lentamente me perdía
en aquellos ojos de mar
que nunca se marcharon.

Aletargados,
como intentando hibernar,
como intentando asentarse
en el fondo del pantano.

Y llenos de nostalgia
y de ganas de llorar,
se marchaban al lugar
que nunca debieron haber dejado.

Y te volvía a sentir,
y me volvía a sentir derrotado,
sintiendo ganas de partir,
de marcharme,
de perderme de mi pasado.

Y nada quedaba ya,
nada de aquello que habíamos acordado;
pues de acordar, se nos olvidó sentir
y de sentir, se nos llenó el adiós,
el final, la mano.

Y nada quedaba ya,
sólo sal, caricias vacías
y encuentros abrumados.

Y yo te volvía a amar,
como olvidando...

miércoles, 21 de diciembre de 2016

PARECÍA

La noche parecía haberse detenido
entre los dulces clamores de un mar embravecido,
como deteniendo su paso al placer,
como defendiendo su paso al olvido.

la noche parecía detenerse,
como deteniendo las ganas de perderse,
como lanzando piedras al pasado,
como poniéndole peros al destino.

La noche parecía congelarse,
llenando de intención aquellos pasos,
como destruyendo antiguos sinsabores,
como construyendo nuevos futuros contigo.

Y cada encuentro parecía nombrarte,
y cada frase adquiría sentido,
palabras de amor, de un nuevo amante,
palabras de un corazón malherido.

Y cada noche se presentaba
abierta de una ilusión expectante,
llenando silencios aquella canción,
llenando aquella prisión de aire.

Y yo me detenía,
acompañando a mi aflicción,
intentando escuchar al corazón
que no encontraba manera de olvidarte.

Y yo me congelaba
recordando tu pasión
y aquella testaruda afición a marcharte;
congelando con adioses aquel dolor,
congelando las ganas de acariciarte.

La noche parecía haberse detenido,
deteniendo consigo mis deseos de acercarte;
paisajes de amor que se mueren de frío,
historias de ilusión que no supieron quedarse.

Y una manta al corazón
que no para de extrañarte.