Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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jueves, 5 de marzo de 2015

PREGUNTÁNDOME

Sigo preguntándome qué habría sido de los dos,
juntos,
tal como creímos siempre que iba a ser.

Sigo preguntándome si fue obra del destino
lo que nos unió por un breve momento para separarnos después
y dejar tanta cicatriz, luego.

Sigo preguntándome si pasas las noche como yo
pensando qué habría sido de los dos,
o si para este momento ya me habrás olvidado.

Sigo preguntándome en dónde quedó nuestro amor,
en dónde lo pusimos,
en dónde lo habremos guardado.

Sigo preguntándome si pensarás en mí;
si como yo sigues escribiéndole letras al pasado;
me pregunto si habrá ocasiones en que me desees sentir;
si habrá instantes de insomnio en los que algún suspiro me sea dedicado.

Y sigo preguntándome tantas cosas; cosas como si lo nuestro debió ser,
o si fue sólo nuestro hacer lo que terminó alejándonos.
Y sigo preguntándome si algún día vas a volver,
o si pasarás a ser sólo un recuerdo del pasado.

Y a veces me pregunto qué es lo que vas a ser,
si serás musa fiel,
o si terminaré haciéndote a un lado,
dándome cuenta que no vas a volver,
que como yo, te habrás convertido en una sombra,
en un fantasma, en un deseo no realizado.

Sigo preguntándome qué habrá sido de lo dos,
si hubiéramos hecho el orgullo a un lado,
si hubiéramos hecho camino para el amor.
si nuestros demonios no nos hubieran alejado.

Sigo preguntándome qué habrá sido de los dos,
si hubiéramos sido,
si nos hubiéramos quedado...




MIRARTE


Mirarte, cuidadosamente delimitando cada uno de tus rasgos,como encontrando una razón para amarte en cada uno de los delicados trazos
que te hacen parecer como recién aparecida de un ocaso,de un atardecer que no parece terminar, que no deja de ilusionar,que me embriaga en un abrazo.

Mirarte, cuidadosamente imaginando que uno de estos días vas a volver a encontrarte en ese lugar que nos vio coincidir, para después mirarnos separados, como invitando a huir de aquellos brazos que nos invitaban a perderse en un abrazo, en una nota de sal que se torna clara, cual ocaso.


Mirarte, mujer, mirar cómo te vas alejando;mirar cómo poco a poco desapareces;
mirar como se borran tus pasos,
así, como mirando las estelas de la mar disolverse,
desvanecerse en las manos.


Mirarte, cuidadosamente acariciando las suaves líneas de tu ser,que parece disolverse entre besos de miel y adioses que se clavan,que se incrustan en los recuerdos de un ayer
que sigue tan presente como hace apenas un rato.


Mirarte, cuidadosamente escuchando cada sonido,cada palabra, cada tonada que me hable de ti y de este amorque lentamente me está matando, intentando olvidarme de ti, y de este mi corazón que no te olvida, que no te olvido yo, que siempre te llevo a mi lado.


Mirarte, mujer, como mirando mi final y esta sorda soledad que se niega a escuchar mi quebranto, impidiéndome olvidar que no te vas, aunque te hayas ido hace tanto.


Mirarte, como tratando de sentir algo más que el constante escurrir de mi llanto, como silenciosamente haciéndote saber que siempre estás, que no te vas, que no importa cuánto tiempo haya pasado.


Mirarte, mujer de sol y de mar,
de aventuras que no se terminan y canciones que rompen el silencio; 
mirarte como mirándote pasar, como que no estás, como que no te estás marchando.


Y yo tratando de olvidar que este olvido no parece llegar, que mi soledad no se aferra a mis años.

jueves, 19 de febrero de 2015

EN TI

Enunciar la palabra que falta,
como anunciando un silencio que no aguanta;
como deseándonos un futuro más cierto,
como buscando encontrar una tormenta en el desierto.

Entibiar las sábanas de un invierno sin ti,
como respirando las nostalgias de un deseo no cumplido;
como intentando hacernos de valor,
como intentando olvidar lo olvidado.

Enfrascarnos en la excusa de un final no deseado,
como tratando de aferrarnos a la razón que nos ha faltado;
como inventándose una razón para sonreír,
cuando ya todo lo demás ha fallado.

Entender aquel destino que nos separó,
como tratando de aceptar que nunca debimos habernos juntado;
como haciendo que no me haces falta,
como haciendo de cuenta que no te has marchado.

Envolver los días de nostalgia,
como envolviéndonos en las caricias de un amor que nunca llegó;
como tratando de inventarse días de amor,
como tratando de llenar vacíos con besos inventados.

Encumbrar deseos envueltos en hastíos,
como destiñendo olvidos,
como haciéndolos pasar por sueños demacrados,
como validando entuertos que se nos escapan de las manos.

Envalentonarse, como tratando de escuchar los clamores de amores pasados,
como envolviéndonos de ilusión, de nostalgia, de dolor causado;
como envolviéndonos de pena,
como envolviéndonos de futuro añorado.

Enunciar la palabra que falta,
como anunciando un silencio que no aguanta;
como deseándonos un futuro más cierto,
como buscando encontrar una tormenta en el desierto.

Entibiar las sábanas de un invierno sin ti,
como respirando las nostalgias de un deseo no cumplido;
como intentando hacernos de valor,
como intentando olvidar lo olvidado;
como intentando regresar a esos días de ti que no se han marchado.

viernes, 6 de febrero de 2015

EL ALMA A CUESTAS

Llevamos el alma a cuestas,
como llevando la carga de tantos años,
como bebiéndonos la vida en una apuesta,
como descubriendo antiguos pasos.

Llevamos el alma a cuestas,
desnudando los sueños que no llevamos;
como haciendo canciones de amor que no se quedan,
que no se van, que nos hacen recordar antiguos escaños.

Y llevamos el alma a cuestas,
como queriendo llorar,
como curándonos antiguas batallas que no hemos ganado,
como haciendo que no nos vemos,
que nos nos miramos, que no nos encontramos.

Y llevamos en los bolsillos los sueños de amor no soñados,
como soñando un sueño de amor que no se nos da,
que no se quiere quedar en el pasado.

Y así,
llevamos a cuestas tantos silencios que no olvidamos,
intentando inventar una voz que no se calle más el dolor guardado.

Y así,
llevamos a cuestas tantos secretos que no divulgamos,
como intentando sobrellevar las batallas que no hemos llegado a pelear,
las que nos hirieron, las que ganamos.

Llevamos el alma a cuestas,
como llevando la carga de tantos años;
como bebiéndonos la vida en un sorbo,
como deseando que nos hagamos nuevas alas
para surcar nuestros horizontes más lejanos.

Llevamos el alma a cuestas,
guardada en un bolsillo;
guardada en el sinsabor de una velada
que no nos permitió el destino.

Llevamos el alma a cuestas,
la llevamos cargando,
la llevamos en el oído;
llevando con ella la certeza de que seguiremos guardando
promesas en un rincón de nuestro olvido.

Llevamos el alma a cuestas,
llenando de amor cada resquicio;
llenándonos el corazón, el cuerpo, el camino.

Llevamos el alma a cuestas,
como destruyendo todo eso que nos negó la noche y el camino,
como llevando cada momento en la comisura de nuestros labios,
de nuestros ojos, de nuestros desatinos.

Y así,
llevamos a cuestas cada deseo escondido,
como haciéndonos mar, viento, respiro.

Y así,
llevamos a cuestas cada momento vivido,
como intentando sentir algo más que resignación y suspiro.

Y así,
llevamos a cuestas los temores de nuestros más profundos olvidos,
como inventando tanto cuento que nos llene el corazón
de esperanza de un amor vivido.

Y así,
cargando el alma en la maleta,
nos pasamos los días sin sentido,
como nublando la razón, como olvidando,
como haciéndonos un nuevo olvido.

Y así te amo,
como amando todo eso que no sucedió,
todo lo que se nos negó,
todo aquello que no tengo contigo.





jueves, 5 de febrero de 2015

SOY

Soy la caricatura de un hombre sin razón,
una sombra, una silueta;
soy los días que se perdieron en la razón
de vagar por el día, lleno de pena.

Soy tan sólo la noche callada de un sueño,
de esos de los que no se guarda emblema,
soy la cita a ciegas, la carta de amor,
los silencios que se callan en las viejas verjas.

Soy la caricatura de un hombre sin razón,
una sombra, una silueta;
soy el tiempo que se nos negó,
como negándosenos la pasión de las venas.

Soy tan sólo una noche callada,
una noche de plenilunio sin estrellas;
soy una frase que no se pronuncia,
que está callada, inerte, seca.

Soy nada más que encuentros que se niegan a encontrar,
silencios que gritan a la cara de los muertos;
soy la ruta cansada, la menos transitada,
la que se va de a poco, en cada intento.

Y ya no soy yo, siendo tanto fallido intento;
y ya no estoy, y ya no me encuentro;
y ya no haces más falta aquí,
porque el aquí se fue con tu encuentro.

Soy la caricatura de un hombre sin razón,
soy el mar, soy el viento;
soy aquello que se quedó sin ti
el día que decidiste partir de mi suelo.

Y ya sólo soy
aquello que no se llevó tu adiós.