Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

Visitantes

Seguidores

lunes, 29 de abril de 2013

DE CUANDO EN CUANDO

De cuando en cuando,
una vez cada eternidad,
los sueños se visten de carne y hueso.

De cuando en cuando,
el destino, ataviado de humor benigno
se compadece del hombre, del soñador, del niño.

De cuando en cuando,  
los sueños cambian,
se materializan, se condensan.

De cuando en cuando,  
una vez cada milenio,
los sueños se realizan,
y lo que antes nos inspiraba,
nos enamora y nos causa embeleso.

De cuando en cuando...

domingo, 28 de abril de 2013

AMARTE

Amarte
amarte como lo más amado,
amarte como lo más querido,
como lo más anhelado.

Amarte como si no hubiera nada más, como si no hubiera ni presente ni pasado, amarte sin tiempo, amarte.

Amarte como un sueño,
amarte como una realidad,
amarte con cuerpo, sin cuerpo,
con el espíritu, con el alma,
amarte en total conciencia de la verdad.

Amarte porque es necesario amarte, porque sin ti no hay nada más.
Amarte porque sólo puedo amarte, porque sólo puedo adorarte,
a ti, a nadie más.

Amarte sin límites,
amarte sin fronteras,
amarte por el simple hecho de amarte, amarte toda, amarte, mujer verdadera.

Amarte en total ejercicio,
amarte con total conciencia,
amarte porque sólo puedo amarte,
porque nada más importa
que amarte, mujer, amarte entera.

Amarte entre silencios,
amarte entre verdades,
amarte entre secretos y falsedades.

Amarte,
amarte porque quiero amarte,
porque nada más importa que amarte.

Amarte sin recelos,
amarte a todas horas,
amarte sin importar si estás o no estás,
si te tengo mañana o te tengo ahora.

Amarte mujer,
amarte sin lugar a dudas.

jueves, 18 de abril de 2013

TE SIENTO

Te siento aquí,
a mi lado,
como si estuvieras,
como si me tomaras de la mano.

Te siento aquí,
en los sueños,
en los huecos del cajón
que aparté para tu recuerdo.

Te siento aquí,
en los labios,
como si me besaras,
como si te estuviera besando.

Te siento aquí, como ayer,
como cada noche que te he extrañado,
como cada sueño roto y vuelvo a construir,
como cada intento de traerte a mi lado.

Te siento en cada sonido,
en cada silencio,
en cada centímetro de piel,
en cada furtivo intento de sentirte.

Te siento aquí,
a mi lado,
como si estuvieras,
como si me tomaras de la mano.

Y te siento porque estás,
porque tu esencia perdura,
porque permanece el sentimiento.

Y te siento porque estás,
porque te escucho hablar,
porque tu amor me sigue animando.

Y te siento, te siento tanto,
que tanto sentir me hace tenerte al lado,
aunque no te pueda besar,
aunque no pueda tomarte de la mano,
aunque no te pueda abrazar,
aunque no pueda oler ese perfume anhelado.

Te siento tanto,
te siento aquí,
te siento,
mujer de alegría y de ganas de vivir.

Te siento...

PERDIDO

Estabas como perdida,
como inmersa en tu soledad no escogida,
como exiliada, como ausente,
como olvidada.

Estabas como perdida,
como viviendo en una realidad negada,
como viviendo en una noche olvidada,
como viviendo en una dimensión desconocida.

Estabas como perdida,
como sorda, como ciega,
como muda,
como dormida.

Estabas como perdida,
como viviendo en el pasado,
como viviendo en el futuro,
enclaustrada en una vieja despedida.

Estabas como perdida,
como deseosa de esfumarte,
como temerosa de encontrarte, de encontrarme,
de reabrir la herida.

Estabas como perdida,
en el horizonte,
detrás de una estrella, de una nube,
de un lugar intermitente.

Estabas como perdida, callada, ausente.
Estabas lejana, etérea, alejada de la gente...

O tal vez el perdido era yo,
prisionero de mi propio castigo,
verdugo de mis propios sueños,
de mis sentimientos, herido.

Tal vez estaba perdido yo,
amurallado en mis propios temores,
en mis propios desvelos,
en mis propios caminos.

Tal vez estaba perdido,
deseando no encontrarme,
no encontrarte,
deseando olvidar el olvido.

Tal vez estaba perdido,
añorando no encontrar respuesta,
no encontrar razón,
no encontrar sentido.

Tal vez estaba perdido,
sollozando mi destino,
auto impuesta penitencia
a un temor antes vivido.

Tal vez estaba perdido,
como inmerso en mi soledad escogida,
como exiliado, como ausente,
como olvidado.

Tal vez estaba perdido yo,
muriendo de a poco
entre el sentimiento de vacío
y de ausencias conmigo.

Tal vez estaba perdido,
como sordo, como ciego,
como mudo,
como dormido.

Tal vez estaba perdido,
conviviendo con el pasado,
con el futuro, como enclaustrado
en un silencio desnudo.

Tal vez ninguno estaba perdido,
tal vez estábamos ambos,
tal vez sólo el viento
que me llevaba consigo.

Y así, después de tanto tiempo, a ti me entrego rendido;
cansado de tanto huirle a este destino,
cansado de tratar de borrar mis pasos,
cansado de tanto desandar el camino.

Y así, después de tanto tiempo, a ti me presento,
implorando un nuevo perdón, un nuevo anhelo, un nuevo olvido;
intentando comenzar de nuevo, esperando que perdones mi pecado
y me aceptes otra vez en tu abrazo y en tu destino.

Y así, después de tanto y tanto,
héme aquí frente a ti,
implorando que me rescates
de mí mismo...


sábado, 6 de abril de 2013

AFERRADO

Me aferraba a ella,
No porque estuviera solo,
No porque me hiciera falta,
No porque la quisiera.

Me aferraba a ella
Por sus días nublados,
Por sus tardes claras,
Por sus noches pasajeras.

Me aferraba a ella
Por sus cambios,
Por sus constantes,
Por sus letras andariegas.

Me aferraba a ella
Por sus climas cálidos
Y por los fríos de sus quimeras.

Me aferraba a ella,
Y a ella me asía,
Cual hoja,
Cual enredadera.

Y la tomaba de la mano,
Y la tomaba de estrofa
Y de papel,
De espejo y lentejuela.

Y me aferraba tanto,
Que a nada más podía
Sujetarme siquiera.

Y es que la amaba tanto,
Y es que tanto y tanto
Sentía,
Que solo podía quererla.

Y es que la amaba tanto
Y es que tanto y tanto
Sentía,
Que sólo podía aferrarme a ella.

Y así, queriéndola tanto,
Me amarraba a su brillo de estrella,
Y le amaba tanto,
Que tanto me aferraba a su cabellera.

Y así, queriéndola tanto
No podía sujetar nada más siquiera,
Pues aferrándome a su encanto,
Le amaba
Y me aferraba a ella.

Me aferraba a ella,
No porque estuviera solo,
No porque me hiciera falta,
No porque la quisiera.

Me aferraba a ella
Por sus días nublados,
Por sus tardes claras,
Por sus noches pasajeras.

Me aferraba a ella,
Y a ella me asía,
Cual hoja,
Cual enredadera.

Y me aferraba tanto,
Que a nada más podía
Sujetarme siquiera.

Me aferraba a ella,
Me aferraba tanto,
Porque tanto amor
Era sólo para ella.

Y ahí estaba yo,
Amándola tanto,
Sintiéndola tanto,
Aferrándome a
Su brillo de estrella.