Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

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jueves, 14 de enero de 2016

DESCRIBIRTE

Quiero describirte con los dedos,
Describir cada espacio, cada poro, cada sueño.
Quiero describirte despacio, 
Como desvistiendo el tiempo.

Quiero describirte con las manos,
Describiendo cada remanso, cada ansiado encuentro.
Quiero describir cada detalle de ti,
Como describiéndote el cuerpo.

Quiero describirte con los brazos,
rodeándote cual noche que cae sobre tu ojos;
Cuál velo que se posa sobre tu vientre,
Sobre tus piernas tus caderas, tus abrojos.

Quiero describir cada instante de ti,
Cada momento que pase colgado de tus deseos,
Intentando describir tus labios, 
Mientras describo colisiones de tu cuerpo con mi cuerpo.

Quiero describir tus sendas,
Como describiéndome un futuro entre tus dedos;
Quiero describir tu geografía, 
Como describiendo cómo me fulminas en tu cabello.

Quiero describirte con el pecho,
Describir cada emoción, cada sensación, cada sentimiento.
Quiero describir cómo sale el sol, 
Cómo la luna brilla, cómo giran los planetas en tu cuello.

Quiero describirte con las piernas, 
explorando tus caminos, como explorándote los pasos, 
Los amaneceres, los quicio, las uniones.

Quiero describir cada instante de ti,
Cada momento que pase colgado de tus deseos,
Intentando describir tus labios, 
Describiéndote toda a borbotones, a tragos.

Quiero describir tus sendas, tus montes, tus valles y tus lagos remotos.
Quiero describir tu geografía entera, como describiéndome un futuro entero entre tus dedos. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

LETRAS

Siempre me gustaron las letras que se enredan en el alma.
Las que se quedan. 
Las que eligen no irse, 
porque en nuestro corazón encuentran su casa.
esas que invaden y conquistan, 
esas que toman por la fuerza y dejan marcas.

Las que no se marchan
porque dejan en la piel
toda huella que te abraza.
Esas que tanto añoramos en lontananza; 
las que nos incendian la piel, la boca, la mirada.

Las que respiran con uno,
las que nos traen la calma.
Las que después de la tormenta
son las que sanan el alma.

Esas que no contamos, 
esas que nos guardamos; 
las que con sólo un roce 
se nos desbordan de las manos.

Las que caen con las lágrimas
y nos delatan la herida.
Las que en profundo silencio
van marcándonos la vida.

Esas que se mezclan con el miedo, 
con el dolor y la apatía; 
las que encienden fuegos y despojan y convidan. 

Las que guardando silencio
nos sostienen todo el peso.
Las que al sentir la caída
No abandonan, ni te olvidan.
esas letras, tan de ti; que no cesan, 
que se rehusan a morir.

Esas letras que de noche,
van buscando entre tus ojos
su lugar sin un reproche.
esa letras tan de azul y buenas noches.

Esas letras tan profundas,
Tan de sueños y corduras.
Esas letras tan de azúcar y de sal, 
tan de verso y de alta mar.

Tan de lluvias y ventanas,
de todas las noches y cada mañana.
tan de sueños y despertar, 
tan de ganas de besar, de amar.

Tan de cuerpos enredados
y de días acurrucados. 
tan de manos y caricias, 
tan de besos en las cornisas.

Tan de abrazos apretados
y los ojos enamorados.
Tan de cuerpos encaramados, 
cubiertos de mieles y asfaltos.

Tan de manos impacientes
y humedades incipientes.
Tan de deseos prohibidos y parajes desconocidos.

Tan de locos y poetas
que bailan con todas las letras.
Tan de sentir, tan de vivir; 
tan de amar y de escribir.

Tan de leer y escribir
y en el tiempo permanecer.
Tan del honor de compartir, 
tan de vibrar y de sonreír. 

Esas letras que nos unen, 
aunque la geografía nos mire partir.
Tan del placer de leerte
como de escribir a tu lado
y aunque las distancias se aferren
las manos nos han acercado.

lunes, 23 de noviembre de 2015

ALAS ROTAS

Llevábamos las alas rotas,
rotas de tanto volar,
rotas de tanto desear,
rotas de tratar de lanzarle al viento las derrotas.

Llevábamos las alas rotas,
como deseando encontrar
un nuevo sentido al camino,
al vestigio perdido
de aquellas noches remotas.

Llevábamos las alas rotas,
rotas de ansiedad,
rotas de versos sin completar,
rotas como el deseo de volar.

Llevábamos las alas rotas
y en cada aleteo se nos iba la vida,
la noche,
la esencia divina.

Llevábamos tanta grieta
como veleta que se ha cansado de girar,
como escondiendo el deseo de amar,
como vaciando el miedo en el costal.

Y nos llevamos,
tan rotos, tan asustados,
como mirando al destino
que nos arrebata y nos llena de olvido.

Y nos llevamos,
como llevando el alma a cuestas,
como llevando los sueños en reversa,
como deseando desnudar de heridas
el alma entera.

Y nos dejamos llevar,
tratando de dilucidar una salida a nuestro embargo,
un escape a nuestro letargo,
un nuevo blindaje al corazón.

Y así, llevando las alas rotas nos olvidamos
de aquellos sueños, de aquellos encuentros,
de aquellos caminos y aquellos entuertos;
olvidando así que no sabemos, que no podemos,
que no queremos dejar de amar.

Y así,
mirando lloviznar nos perdemos
entre las dulces notas del deseo
de un día encontrarnos de nuevo,
en un nuevo vuelo en el cual no llevemos
las alas rotas.

viernes, 2 de octubre de 2015

ESPERAR

Habíamos decidido esperar,
en aquella esquina en la que alguna vez nos hiciéramos del otro,
esperar a que la noche pasara, a que el día se agotara,
a que la herida de amor se secara en el vacío estrepitoso.

Habíamos decidido esperar,
como esperando a encontrarnos en esta vida de nuevo,
como en tantas otras vidas en las que coincidían
nuestros labios de a poco.

Habíamos decidido esperar a hacernos manos,
a hacernos pies, a hacernos labios y terremoto.
Habíamos decidido equipararnos al santiamén que
no se va, pero que no se queda tampoco.

Habíamos decidido esperar,
como esperando a que nos llenara el mar,
a que nos vaciara el soplido de amar,
a que nos revolcara el silencio de una noche de azahar.

Habíamos decidido esperar,
como esperando a encontrar la respuesta a esa locura,
esa cordura, esa tranquilidad que tanto nos desquiciaba
y nos hacía volar.

Habíamos decidido esperar,
como esperando a que el amor se nos acumulara un poco,
sólo unas cuantas décadas, sólo unos cuantos siglos,
sólo unos cuántos poemas.

Habíamos decidido esperar,
y esperábamos,
como esperando una respuesta,
un mensaje del más allá,
como soñando con esclarecer
el misterio que nos
rodeaba los ojos.

Y esperábamos,
como sintiendo al mundo caminar,
como viéndole pasar,
como diciéndole adiós a todo.

Y esperábamos...

viernes, 25 de septiembre de 2015

PARECER

Parecer decididos a amar,
como pareciendo decididos a encontrarnos,
como encontrando un sentimiento que no se va
aunque nosotros nos empeñemos en desaparecernos.

Parecer que el tiempo nos va a llegar,
como si el silencio fuera desapareciendo,
como anunciando aquella noche que nos ha de cobijar
desatando los nudos que nos fuimos haciendo.

Parecer,
que de parecer ya nos hemos llenado los huecos,
como pareciendo que vamos a querer,
cuando sólo estamos jugando a acariciarnos.

Parecer,
que de perecer ya nos hemos llenado los bolsillos
como haciendo que vivimos, que reímos,
que no hemos de desfallecer si nos tenemos, si nos oímos.

Parecer decididos a encontrar
aquellas frases que en alguna vida nos dijimos,
como entonando sonidos de ultramar,
como mencionando amores perdidos.

Parecer decididos a olvidar
todos aquellos dolores sentidos,
como intentando hacernos al deseo de juzgar
como maldiciendo lo que no descubrimos.

Parecer,
que de parecer ya nos hemos llenado las manos,
que de temores nos hemos llenado las grietas,
que de dolores nos hemos llenado los resquicios.

Parecer,
como pereciendo en aquellas muertes de instantes,
en aquellos minutos que se mantienen ausentes,
en aquellos silencios que no describen, que sólo se sienten.

Parecer decididos a olvidar,
como amando aquello que se nos presenta frente a los ojos, frente a los oídos
como mencionando todo aquello que nos ha de acompañar,
como mencionando lo que nos falta por vivir, lo desconocido.

Parecer,
como amando, amor.
Y parecemos querernos.